Notificaciones por WhatsApp o Telegram cuando algo cruza el umbral que tú definiste. Cada alerta llega con importancia ponderada, contexto y una recomendación de acción — no con un volcado de menciones para que tú decidas si vale la pena leer.
Una alerta solo es útil si responde a algo que tú esperabas vigilar. Por eso no traemos un sistema cerrado — configuramos cada disparador contigo en la sesión de calibración. Estos son los siete tipos que cubrimos hoy.
Cuando alguien hable de tu nombre, tu marca, tu organización o tu vocero — en cualquiera de las plataformas que cubrimos.
Cuando una publicación tiene tono adverso. No por sentiment automático — por análisis humano cruzado con interacciones reales.
Cuando la conversación pública toque un tema específico — con filtro geográfico para que solo entre lo de tu zona de interés.
Cuando una cuenta específica publique — periodistas, columnistas, adversarios, voceros que sigues de cerca.
Frases exactas, hashtags emergentes o términos cargados de contexto que solo tú sabes que importan.
Cuando un post cruza un umbral de interacciones que tú defines — antes de que la conversación se te salga de las manos.
Solo en tu ventana de operación. Las alertas críticas siempre llegan, las medias o bajas se pausan en tu horario de descanso.
Todos los disparadores se pueden combinar con lógica AND/OR. La mayoría de nuestros clientes operan con 4-6 reglas activas.
Cada alerta llega con cinco elementos pensados para que decidas en menos de 30 segundos: qué pasó, qué tan importante es, dónde, quién y qué hacer.
Calculada por alcance, viralidad, sector emisor y relevancia para tus prioridades. Tú fijas el umbral.
Un analista escribe la entrada — no es un volcado de un post. Resumen humano de lo que está pasando.
Qué hacer al respecto: tono, vocero, timing, canal. Si no sabemos qué hacer, no mandamos alerta.
Dónde está pasando geográficamente y en qué redes. Para que sepas a dónde voltear.
Acceso directo al post original o al panel del dashboard con el hilo expandido.
Cada alerta lleva un puntaje de importancia (1—10). Tú decides el umbral mínimo desde el que quieres recibir. Lo más común: alta siempre, media en horario de operación, baja consolidada en briefing diario.
No abres una app más. No instalas nada. La alerta llega al canal donde ya estás 12 horas al día. Soportamos los dos servicios — y los dos pueden convivir si tu equipo se reparte por canal.
El canal preferido para directivos, voceros y clientes que ya tienen el teléfono lleno. Llega como mensaje, sin grupo, sin ruido.
El canal preferido para equipos técnicos, analistas y operación nocturna. Mejor para volumen, archivos y bots.
Reconstrucción anonimizada de una alerta que se disparó hace dos meses para un cliente municipal. De la primera mención al cierre de la conversación pasaron 4 horas y 12 minutos.
El equipo de comunicación recibió la alerta a las 14:32. A las 16:48 ya había salido un boletín con datos duros. La narrativa adversaria perdió tracción al cruzar el contenido oficial; cerró el día con tono mixto en lugar de adverso consolidado.
No es plug-and-play. Una alerta mal calibrada genera más ruido que silencio. Por eso la primera semana es de calibración con tu equipo — y los ajustes son sin trámite mientras dure el contrato.
Una llamada de calibración. Te decimos qué disparadores tienen sentido para tu operación y cuáles solo te van a generar ruido.